TEXTO Y FOTOS: HENAR MERCHÁN
Israel es ese joven elegante, de traje y reloj de cadena que en el Corpus Christi porta pendones, estandartes y palio para honrar a su virgen, a Nuestra Sra de Tiedra Vieja.
Un joven noble, enamorado de Tiedra y de sus gentes, comprometido en conservar el puro raicismo de la tradición y la cultura de un pueblo, su pueblo, nuestro pueblo y para que nuestros símbolos no se queden en el olvido.
Un joven que ha recuperado la afamada alfarería de Tiedra de Narciso Pasalodos, su mentor, de él aprendió los secretos del horno, de la rueda, de la muesca, esa muesca tan característica de los «cantaros de la novia», ese cántaro que en el momento de la pedida de mano, los novios regalaban a sus futuras esposas, para que cuando fueran con el cántaro a por agua a la fuente, se diera a conocer su compromiso.
Joven de alfar y barro, de arcilla y fuego, que vende con orgullo en su puesto num 18 de la XLVIII Feria de Cerámica y Alfarería de Zamora, replicas de las iglesias, fuentes y ermita de Tiedra que comparten espacio con cantaras, cantarillas, vasijas y el famoso Cantaro de la Novia. Tiedra en estado puro.
El es Israel Álvarez Gato, un joven bueno, que la nobleza le hizo hombre y la inquietud alfarero.












