Bamba, la campana que tañe bajo las aguas del Lago de Sanabria

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🔴 Cuenta la leyenda que en la madrugada del 23 al 24 de junio, en una noche como la de hoy, quienes se sumergen bajo las aguas del Lago de Sanabria y están en gracia de Dios escuchan el lúgubre tañido de las campanas y los lamentos del pueblo maldito de Valverde de Lucerna.

La Noche de San Juan, la más corta del año, es una de las más especiales por los ritos y las energías que confluyen en el solsticio de verano. Fuego y agua están íntimamente unidos a la celebración y a la leyenda, especialmente en Sanabria, en el pueblo de Ribadelago -que hoy está en fiestas-, donde esta noche cuenta la tradición que algunos podrán escuchar, si se sumergen en las aguas del Lago, el lastimero sonido de las campanas de Valverde de Lucerna tocando a difunto. Hay incluso quien jura que las ha escuchado. 

La leyenda cobra en este caso mayor dramatismo porque la historia convirtió en realidad el trágico destino de un pueblo condenado a latir para siempre bajo el agua cuando la presa de Vega de Tera reventó sobre sus cabezas

Noche de espíritus y de purificación, de queimadas y conjuros, de ritos paganos y religiosos, de creencias y supersticiones. Aunque en realidad el solsticio sucede en la noche del 21 de junio, tradicionalmente se celebra en la del 24 de junio al coincidir con el nacimiento de San Juan Bautista, una de las fiestas principales de la Iglesia, al igual que es la Nochebuena, el 24 de diciembre, la que marca el solsticio del invierno.

La leyenda y la tragedia

La leyenda del origen del Lago de Sanabria está íntimamente ligada a la la tragedia, hasta el punto de que no faltan quienes encuentran una conexión con la fatalidad que arrasó el pueblo de Ribadelago en la madrugada del 9 de enero de 1959 al reventar la presa de Vega de Tera, que se cobró la vida de 144 personas.

Dice la tradición, transmitida de padres a hijos, que en el valle que hoy ocupan las aguas del Lago se asentaba la pequeña aldea de Valverde (o Villaverde) de Lucerna, el legendario pueblo que inspiró a Miguel de Unamuno su famosa novela ‘San Manuel Bueno Mártir’.

Estando sus habitantes celebrando la víspera de la noche de san Juan, una fuerte tempestad obligó a los vecinos a refugiarse en sus casas. Hasta la aldea llega un peregrino -unos dicen que era Jesucristo disfrazado-, quien suplicó posada de puerta en puerta, negándosela todos.

Sólo al final del pueblo encontró el peregrino a dos mujeres cociendo pan, que echaron un trocito de masa al horno para dárselo al mendigo. Aquella masa creció de tal manera que no pudo salir del horno y el peregrino pidió a las aterrorizadas mujeres que abandonasen el pueblo, pues iba a inundarlo.

Así, hincó su baston en tierra y pronunció la maldición: «Aquí finco mi bastón, que nazca un gargallón», y brotó un caudal de aguas embravecidas que anegaron toda la zona sin que nadie pudiera salvarse.

Las campanas

Al cabo de un tiempo, los vecinos de uno de los pueblos ribereños quisieron recuperar las campanas de la infortunada villa con una pareja de bueyes y mientras una pudo ser rescatada, la otra se sumergía en lo más profundo del Lago diciéndole a su compañera: «Tú te vas, Verdosa; yo me quedo, Bamba; en la vida del mundo seré yo sacada».

Es Bamba, esa campana maldita, la que en la madrugada de San Juan, esta misma noche, a hora muy temprana, toca desde las profundidades del Lago. Su fúnebre tañido resuena para siempre bajo las aguas. Hay quien además afirma haber escuchado los gemidos y lamentos de los infortunados vecinos de Valverde de Lucerna, la villa que desapareció bajo las aguas por negarle pan y techo a un peregrino. Quien esto escribe puede jurar que un año, en la noche de San Juan, escuchó bajo el agua el teñido de las campanas desde Peñas Negras.

Pero mañana brillará de nuevo el sol sobre el Lago y todo será belleza y vida.

📷 Fotos: Ana Pedrero

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