Lágrimas, Perseidas y una Vía de luz

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Noches de agosto, de lágrimas y estrellas en el cielo. Paraíso de las almas errantes, mirador infinito de los que nos faltan, que encienden el mundo cuando todo es oscuro y nos dibujan la sonrisa brillando en lo alto.

El mártir Lorenzo ha llorado sus lágrimas de luz, las deseadas Perseidas, en el cielo zamorano, y la Vía Láctea dibuja su rastro blanco para orientar a los peregrinos que dirigen sus pasos hacia Santiago, siempre hacia el Norte, en esta Vía de la Plata. Plata de ley, hilo invisible que cose el devastado oeste de sur a norte, que atraviesa surcos y viejas calzadas y sustenta la memoria de un camino de siglos hacia el interior del hombre.

Lluvia de estrellas sobre mojado, noches mágicas de agosto bajo el signo del león sobre los campos de Moraleja del Vino.

Fotos: José Manuel Robles

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